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LA
XIX SEMANA NEGRA DEL 7 AL 16 DE JULIO 2006
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En el espléndido marco del Jardín Botánico Atlántico, el pasado sábado 24 de junio se presentó de forma oficial la XIX Semana Negra de Gijón, un acto que contó con la presencia de su director, Paco Ignacio Taibo II, y las concejalas de Cultura y de Medio Ambiente y Políticas de Igualdad del Ayuntamiento de Gijón, Mercedes Álvarez y Dulce Gallego, respectivamente. El director del festival, el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II comenzó su intervención con una frase que resumía perfectamente su estado de ánimo: "Juro por el capitán Trueno, por el osito de Bimbo y por la Virgen de Guadalupe, por ese orden, que me invade una gran alegría. Debo ser un optimista patológico, porque después de 19 años todavía me invade una gran alegría por empezar una nueva Semana Negra". Una Semana en la que la Guerra Civil será uno de los puntales, al cumplirse el setenta aniversario de su inicio. "Es algo problemático; nos pusimos a pensar en cómo contarle a un chaval de quince años qué era la Guerra Civil, algo que ellos ven como un pasado remoto y que en realidad no es así", explicó Taibo. Una Guerra Civil que, entre sus múltiples visiones ("vamos a intentar que sea pasional, lo más lejos posible de las celebraciones académicas, porque este no es un festival blando", subrayó Taibo) tendrá quizá la más original de todas, amparada en la ciencia ficción que también es uno de los puntales de la Semana Negra: ¿Qué hubiera pasado si Franco hubiera muerto en 1936? Más de 150 escritores invitados; un centenar de periodistas acreditados procedentes de casi toda España y de países como Francia, México, Italia, Grecia, Argentina, Venezuela, Estados Unidos o Colombia; música variada; cuatro nuevas librerías, que se incorporan a la gran calle de los libros; nuevos decorados, entre los que destaca un templo egipcio ("tendremos que explicarles a los egiptólogos por qué hemos hecho esa mezcla de Anubis, de Abu Simbel y de Gizeh"), un Zeus que bebe una Pepsi, un diablo que lee a Quevedo y una mano procedente del Guernica que sale del suelo; el supermercado del libro; exposiciones; el Festival de Fotoperiodismo y ¡un circo! componen un menú absolutamente ecléctico salpicado por el mercadillo, las atracciones de la feria y los puestos de comida, en un festival "que no es aséptico, ni nunca lo ha sido desde sus inicios". La
Semana Negra tendrá este año otra sorpresa. Si el año
pasado fue la LOM (librería de oportunidades móviles,
donde los libros pasaban por una cinta y había que cogerlos al
vuelo porque ya no volvían a aparecer), este año será
la ISI: "Itinerante Subasta Instantánea". Es decir,
ofertas de paquetes de libros, que serán puestas a subasta de
manera sorpresiva a lo largo de todo el festival y en diferentes puntos
del recinto. Muchas veces la oferta tendrá un punto de partida
del valor del 5% del precio original de los libros. Los subastadores
irán vestidos de manera muy llamativa, de tal manera que cuando
se acerquen a un punto para poner en acción la subasta, que no
durará más de cinco minutos, puedan ser seguidos por el
público. Habrá cerca de un centenar de estas subastas. Y junto a la Semana también se presentaron dos de sus elementos más importantes, el cartel y el popular Rufo, la mascota. El cartel, obra de Ángel de la Calle, representa a tres personas leyendo el periódico A Quemarropa, el periódico de la Semana que, como cada año, se pondrá a la venta a la antigua, con los vendedores pateando las calles. Uno de los lectores es una enfermera republicana, el otro es un soldado marroquí del bando nacional, ambos reales y que existieron, y entre ellos está "el hombre que corre", el logo tradicional de la Semana Negra, que esta vez ha hecho una pausa en su interminable carrera. El
Rufo de esta XIX edición, creado como siempre por Enrique Herrero,
tiene sorpresa: después de haber llevado libros, de haber empuñado
un revólver, o dos, una cámara de televisión, ¡una
gaita asturiana! y un micrófono de radio, este año se
ha liado la manta a la cabeza, se ha desprendido del traje negro y el
sombrero y ha aparecido cubierto únicamente por
su gafas
de sol.
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