AÑORANZAS

(Raquel Blanco Partal)

 

Situado en el corazón de una amplia bahía de la Mariña Oriental, en el norte de España. Ciudad residida por hombre ilustres; gobernador musulmán Munuza, Alfonso III, Enrique de Trastámara, Enrique IV, Jovellanos...
Es Otoño, las hojas de los arboles están cansadas del tiempo, luego vendrán jóvenes y lucirán como la primera vez. La lluvia resbala por los cristales, y el frío se cala poco a poco. Mira el reloj con una calma diferente a lo acostumbrado, son las cinco de la madrugada y aun no puede concebir el sueño. Es la víspera de su ida de una ciudad llena de historias, gente llana y trabajadora.
La humedad va calándose como cuchillos, se pudo observar la silueta de la gente al caminar, el aire cálido de sus cuerpos al respirar. Levanta la vista a su derredor, al norte la ciudad vieja, o barrio de Cimadevilla, sita en el cerro Santa Catalina, habitada por los pescadores y animada por alguna industria conservera. Hacia el sur surgen otros barrios, unidos por pequeños focos fabriles. Al oeste el Musel, lleno de grandes barcos mercantes. Dirigiendo la mirada al este, la Universidad Laboral con sus enormes torres y tímidas luces de las habitaciones de los internos.
La lluvia va acariciando su rostro, *orbaya, la oscuridad envuelve el ambiente. Se sienta en un banco bajo los sopórtales, con sus arcos de medio punto. Se siente como caen las gotas de fina lluvia sobre las hojas de los arboles. Recorre las calles llenas de recuerdos, se dirige hacia el cerro Santa Catalina. Se empiezan a oir los cantos de los mozos y mozas por la calle Corrida. Los pescadores a las seis de la madrugada bajando por el Paseo de las Ballenas, para ir a aparejar sus barcos...
Le arrebatan su sueño, pero no podrán quitarle el recuerdo y la añoranza de su tierra. Nos quitaran las flores, pero nunca nos podrán arrebatar la Primavera.

Raquel Blanco Partal

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