Esperanza Morán: Terapeuta - Gijón - Asturias
 

Terapias
La Fangoterapia
Barros, Arcillas y Fangos


A simple vista nadie sospecharía de la extraordinaria riqueza mineral, de la que estamos rodeados y que contiene un alto valor terapéutico para la salud humana.
Las propiedades medicinales del barro se basan en el poder purificador, desinflamante, absorbente, descongestionante, calmante, cicatrizante etc, que contiene la tierra.
Los barros y fangos contienen minerales arcillosos, sales solubles y sustancias orgánicas. Los minerales más comunes son: sodio, hierro, silicio, manganeso, calcio, aluminio, potasio, entre otros muchos.
La versatilidad e inocuidad de los fangos, sin efectos secundarios, junto a su gran riqueza en minerales y oligoelementos, los han convertido en un recurso cada vez más solicitado por el público.
A nivel terapéutico, el barro es el método más adecuado para conseguir la descongestión del organismo.






Guía de tratamientos de enfermedades y dolencias.
En afecciones reumáticas, para combatir la rigidez, calmar el dolor y la inflamación, facilita el movimiento.
Problemas de articulaciones, gracias a sus efectos de calor , mejora la actividad muscular.
En inflamaciones: gota, esguinces, torceduras, golpes, ciática, espalda, artrosis, artritis, garganta, órganos (externamente)
En dermatología: eccemas, psoriasis, úlceras, acné., cuperosis.
Estimula la circulación y el cuero cabelludo.
Favorece la regeneración celular
Reconstituyente de tejidos.
Tiene una acción calmante con un alto poder de absorción
Elimina el exceso de grasa cutánea.
Síndromes doloroso abdominales o pelvianos.
Secuelas post-traumáticas.
Procesos degenerativos
La piel de la cara queda muy bonita aplicando barros, masaje linfático y shiatsu.


La arcilla, fuente de salud y belleza.
La arcilla es uno de los mejores aliados y protectores de nuestra salud, por un lado, nos libera de toxinas perjudiciales y por el otro es un remineralizante natural gracias a los oligoelementos que contiene, es un excelente regenerador y depurador de la piel, estructuras óseas y de los órganos internos y externos.
A nivel estético, estimula la función cutánea y favorece la fijación y destrucción del ácido úrico por la piel. El calor que transmite provoca la apertura de los poros, abriendo una doble vía que permite la expulsión de residuos tóxicos al mismo tiempo que facilita la entrada en la epidermis de numerosas sustancias minerales.
Como consecuencia se produce una depuración profunda de la piel, reforzada por su acción astringente, que colabora en la eliminación del exceso de grasa y contribuye a cerrar de nuevo los poros. Esta función descongestiva, hace de las arcillas y barros un arma valiosa para combatir la celulitis y estimular el adelgazamiento.

 
 
   
 

 

 

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